Hoy, revisando las llegadas de lectores, encuentro que este mismo instante, hay un seguidor o seguidora, que me está leyendo desde Los Estado Unidos. I don't know who is him or her, but I'm really happy about it. I hope you like my blog. I love writing for you. Thanks a lot. See you soon.
Hoy deseo hablar de la palabra esperanza, pues desde que amaneció el día, siento una necesidad tremenda de proveerme de esperanza. "I hope to have hope". Tengo esperanzas de tener esperanza , porque de un tiempo a esta parte siento que la he perdido. Y no la he perdido por un casual, sino porque estoy harta de convivir con noticias negativas. De ver que el mundo, del que presumimos tanto la raza humana, no nos necesita para nada.
Ayer un colorín, paseaba alegremente por el jardín, de ramita en ramita, cantaba su melodía habitual, de la que yo no conocía más que la que había escuchado en los muros donde los pajareros los exponen para que hagan sus peleas, y presumen de sus cantos. Cantos enjaulados. Hoy a vuelto. Volaba libremente, sin miedo, hasta que me vio, claro está. En cuanto se percató de mi presencia, desapareció. Silencio de nuevo.
Vivo aquí desde hace muchos años. Suelo observar a los pajarillos que asoman tímidamente por aquí, pero jamás había disfrutado del canto de un colorín (goldfinch, in English) o jilguero, tan a tocar de mano. Dos meses de silencio humano bastan para que la naturaleza se exponga exuberante y se abra paso entre muros, jardines, carreteras vacías, campos desiertos, y se adueñe de la situación. ¿Para qué necesita el planeta Tierra al hombre? ¿Qué nos ha hecho ser tan egoístas y tan soberbios, somo para pretender aniquilarla, cuando ella, es la única razón por la que aún seguimos vivos?
Delante de casa, la vegetación está avanzando, un palmo más cada día, va poblando de verde todo aquello que el hombre no ha pisado en dos meses. Los jabalies, andan como Pedro por su casa, mucho más tranquilos que antes. Algún que otro cervatillo asoma por entre parajes ahora solitarios. El sonido del campo. El sonido del silencio. La oscuridad en las autopistas. La gente en sus casas, todo indica que es hora de tener esperanzas. Esperanzas en que debe haber alguna manera de conseguir el equilibrio entre el humano, como humano y la naturaleza, como naturaleza. De pactar un acuerdo secreto en el que nos digamos que no nos vamos a hacer daño el uno a la otra.
En fin. Tocaba hablar de esperanza, o esperanzas. I hope that we'll have a better world if we want.
Thank you very much. And Good Bye.
dijous, 7 de maig del 2020
diumenge, 3 de maig del 2020
POEMA
CAOS
Hablo mas nadie me escucha, ni nadie leerá mis versos
Pienso en cosas tan
absurdas, tales disparates pienso
Que hasta a mi misma
me asustan, esos tales pensamientos.
No se si creerlos ni
yo, yo que soy la que los pienso.
Soy mujer de muchas
dudas, dudando siempre en silencio
Soy mujer y aunque
inmadura, en algún tema en concreto
En otros tengo
cordura, y se refleja en mis hechos
Y es que cuesta ser
madura, pero es que nadie es perfecto.
La vida es bastante
insegura, y puede que no esté en lo cierto
Mas solo por ser
adulta y teniendo la edad que tengo
He de confiar como
nunca, más en mi que en mi talento
Y es que la batalla
es dura, contra el propio pensamiento.
Ni el pensamiento me
escucha, cuando le hablo en silencio
Soy un desierto sin
dunas, y soy un mar sin su cielo.
mas no me he negado
nunca, que es bueno reconocerlo
y aunque me asalten
las dudas, reconozco mis defectos.
Mientras escribo
perduran, mis dudas, mis pensamientos
Lo escrito no muere
nunca, si no se quema en un fuego
O si rompen una a
una, las hojas que estoy escribiendo
Mi pensamiento es la
cuna, que mece todos mis versos.
Y por eso en mi
perduran, la esperanza y el consuelo
De que muerta y en la
tumba, alguien lea todo esto
Pues no muere la
escritura, aunque el autor ya este muerto
Y aunque me asalten
las dudas, tengo mucha fe en ello.
dissabte, 2 de maig del 2020
Dos cosas a tener en cuenta: No sé que escribir y además no me he molestado siquiera en saber porqué he encendido el ordenador...sé sin embargo, que esto de estar ante un teclado me infunde cierto poder, diríase que es una forma de sentir que tienes alas, que puedes llegar compartir tus diminutas cosas, tus pequeñas reflexiones con aquellos que, imaginariamente, están ahí, detrás de la red, quizá curioseando por casualidad... Quizá es tan reducido el número de personas a los que llega este modesto blog, tan reducido, digo, como para no llegar ni a cinco o seis....pero soñar es gratuito, no cuesta absolutamente nada, salvo si de repente despiertas a la realidad y te das cuenta de que los sueños son solo ilusión...
Pero como yo no quiero despertar, dejadme que sueñe un poco. Dejadme que me enrede en mi propio ovillo, que me pierda entre palabras que salen, a veces de debajo mismo de mis dedos, otras veces desde más arriba, desde el propio corazón. Mecánica forma de expresar sentimientos que ayuda a los escritores a trabajar con fluidez pero que a su vez despersonaliza tanto la palabra escrita...Todos la misma caligrafía...todos el mismo tipo de letra mas o menos grande o pequeña, todos mirando una destellante pantalla en blanco, que poco a poco se va llenando de una mezcla de palabras que llegan a tener sentido...Una tinta invisible va tiñendo la pantalla a medida que mis dedos se deslizan por el teclado.
Dejadme pues que sueñe, y que en la inconsciencia que el sueño proporciona, imagine un mundo mejor. Dejadme que sueñe.
Un recurso muy extendido entre escritores: el sueño. El sueño idílico y casi fantasmal de realidades inalcanzables, al menos para unos cuantos. El sueño de ser comprendidos, escuchados o simplemente llegar a decir algo que cale hondo, que hurgue en los entramados del corazón de las personas más sensibles, y de las más duras también. Un sueño inocente, como inocente es aquella criatura que empieza a vivir y experimentar entre el mundo de los adultos y bajo su supervisión. La búsqueda de una mirada limpia, pura, honesta, bajo los rayos de sol, que te muestre agrado.
Bajo estas manos, que hoy teclean el ordenador, a la espera de que lleguen las musas, van apareciendo renglones que no dicen nada, y que a pesar de ello no pienso borrar. ¡Ya está bien de borrar apuntes, de romper hojas, de tirar folios a la papelera o simplemente, de pulsar el "Supr"
una y otra vez y releer de nuevo una vez reescrito.
Inseguridades, dudas, pereza. Todo aquello que desconocemos nos da pereza y lo conocido a veces también. Tendemos a ser cómodos, a observar desde la mirilla la vida a nuestro alrededor, sin inmiscuirnos en los problemas ajenos, sin casi preocuparnos del mundo que sigue girando a pesar de nuestra ignorancia. Seguimos hablando por hablar y como no, escribiendo por escribir, como hoy acabo de hacer yo misma. Ustedes perdonen. por no decir nada y acabar esta página sin más, que decir hasta mañana.
Pero como yo no quiero despertar, dejadme que sueñe un poco. Dejadme que me enrede en mi propio ovillo, que me pierda entre palabras que salen, a veces de debajo mismo de mis dedos, otras veces desde más arriba, desde el propio corazón. Mecánica forma de expresar sentimientos que ayuda a los escritores a trabajar con fluidez pero que a su vez despersonaliza tanto la palabra escrita...Todos la misma caligrafía...todos el mismo tipo de letra mas o menos grande o pequeña, todos mirando una destellante pantalla en blanco, que poco a poco se va llenando de una mezcla de palabras que llegan a tener sentido...Una tinta invisible va tiñendo la pantalla a medida que mis dedos se deslizan por el teclado.
Dejadme pues que sueñe, y que en la inconsciencia que el sueño proporciona, imagine un mundo mejor. Dejadme que sueñe.
Un recurso muy extendido entre escritores: el sueño. El sueño idílico y casi fantasmal de realidades inalcanzables, al menos para unos cuantos. El sueño de ser comprendidos, escuchados o simplemente llegar a decir algo que cale hondo, que hurgue en los entramados del corazón de las personas más sensibles, y de las más duras también. Un sueño inocente, como inocente es aquella criatura que empieza a vivir y experimentar entre el mundo de los adultos y bajo su supervisión. La búsqueda de una mirada limpia, pura, honesta, bajo los rayos de sol, que te muestre agrado.
Bajo estas manos, que hoy teclean el ordenador, a la espera de que lleguen las musas, van apareciendo renglones que no dicen nada, y que a pesar de ello no pienso borrar. ¡Ya está bien de borrar apuntes, de romper hojas, de tirar folios a la papelera o simplemente, de pulsar el "Supr"
una y otra vez y releer de nuevo una vez reescrito.
Inseguridades, dudas, pereza. Todo aquello que desconocemos nos da pereza y lo conocido a veces también. Tendemos a ser cómodos, a observar desde la mirilla la vida a nuestro alrededor, sin inmiscuirnos en los problemas ajenos, sin casi preocuparnos del mundo que sigue girando a pesar de nuestra ignorancia. Seguimos hablando por hablar y como no, escribiendo por escribir, como hoy acabo de hacer yo misma. Ustedes perdonen. por no decir nada y acabar esta página sin más, que decir hasta mañana.
GRIMA
Me pasé midiendo de esquina en esquina,
los años vividos, meses, horas, días,
limando asperezas que arañan la vida,
lijando las grietas, que causan
heridas,
luchando en mil guerras, ocultas
prohibidas,
ganadas algunas y otras perdidas.
Resumen de aquello que araña la vida.
No quiero decir que no haya alegrías.
No deseo que pienses que de esta vida
Es lo solo que me llevo a la otra vida.
Mas sí que le cuesta ganar la partida,
al yo que sonríe, cuando hay mil
sonrisas.
Pues tengo un yo triste, que brota a
días,
me culpa de cosas que yo ni sabía.
Me pone mil trabas para andar erguida,
y sentir orgullo de ser una misma.
Y es que a mí las grietas, me causan
heridas,
y las asperezas me dan mucha grima.
He de darle brillo a mi propia vida,
lijarle los cantos, con mágica lija,
y darle una capa de laca muy viva.
Ser ante mi imagen, el buen ebanista,
que embellece el mueble, que estaba en
ruinas.
Sentir que no hay miedos al volver la
esquina.
Mirarme de lejos, de otra perspectiva,
porque los espejos, me dan mucha grima,
sin andar midiendo de esquina en
esquina,
sin luchar en guerras, antaño perdidas.
matando al yo triste, que mata
alegrías,
que a mí, la tristeza, me da mucha
grima.
.
divendres, 1 de maig del 2020
Imaginemos que en lugar de estar escribiendo esto para que tú lo leas, estuviera en estos instantes, estos precisos instantes, ante ti. Que pudieras verme, mirarme a los ojos, observar mis labios mientras pronuncian estas palabras, ver si mis manos están tensas o por el contrario muestran esa flacidez que denota estar despreocupada, sin tensiones, y atenta a esta conversación que se está iniciando entre tú y yo.
Imaginemos que tú, un perfecto desconocido si eres hombre, o desconocida si eres mujer, que no soy yo de discriminar por sexo, en lugar de estar leyendo, estás delante de mí, y que por lógica consecuencia, también desconoces detalle alguno sobre mi vida.
Somos dos personas que no se conocen de nada, y que mira por donde, han acabado sentados uno frente a otro, y no saben que decirse. Por supuesto no sería una entrevista de trabajo, que ahí siempre habla el de detrás de la mesa, o más bien interroga, ni sería en una sala de espera de una consulta de médicos o abogados, etc., ni tampoco en la cola del autobús, está demasiado visto. No sería en un restaurante, en el cual dos personas solitarias acaban poniéndose en la misma mesa, por que han empezado a entablar una muy manida conversación sobre el tiempo, o sobre las noticias del periódico. No sería en un parque infantil, donde mientras los peques bajan por el tobogán, los adultos se miran y entablan conversa. Simplemente, estamos sentados el uno o la una frente al otro o la otra, que ya he dicho que eso es indiferente. Plantéate, eso sí, que visualmente hemos conectado de manera espontánea y casi mágica. Que nos estudiamos detenidamente, gestos, guiños, movimientos de manos o piernas, cruzadas o simplemente dejadas caer en el asiento.
Vamos a obviar el lugar en cuestión, solo estamos tú y yo. Hablamos de temas poco relevantes durante diez minutos, y luego, como por arte de birli-birloque, entramos en materia. Hemos pasado de presentaciones. No hacen falta. Los dos sabemos que nos vamos a entender a partir de ahora. ¿Qué más da de donde vienes o vengo y adonde íbamos hasta el momento de encontrarnos, aquí, en medio de un mundo que ahora ignoramos por completo. No existe. Solos tú y yo. Realidad del momento.
Aislados del todo lo demás. Preguntándonos calladamente ¿Porqué estoy aquí? ¿Porqué en este momento no me importa nada de lo vivido o por vivir que tengo? ¿Porqué tu mirada de auténtica curiosidad me ha despertado de un letargo horroroso e incomprensible?. Solo en esto pienso. Imágenes fuera. Mente limpia de memoria ancestral. Tú por supuesto, estás en las mismas circunstancias, si no, no vale. Solo que no sé que piensas -en estos momentos estamos callados-
solo nos miramos. Curioseamos en nuestras retinas. Queremos hablar pero..es tan mágico este silencio no premeditado...que cuesta romperlo. y así, querido lector o lectora, que no soy yo de discriminar por sexo, pasaremos seguro a entablar una conversación, que no sabemos a donde nos llevará, pero que a buen seguro nos hará olvidar algún que otro problema. Disfrutemos de ello por breve que pueda parecer. A buen seguro nos volveremos a cruzar de nuevo. A buen seguro recordaremos esta conversación de miradas intimistas. A buen seguro, si tú quieres.
Imaginemos que tú, un perfecto desconocido si eres hombre, o desconocida si eres mujer, que no soy yo de discriminar por sexo, en lugar de estar leyendo, estás delante de mí, y que por lógica consecuencia, también desconoces detalle alguno sobre mi vida.
Somos dos personas que no se conocen de nada, y que mira por donde, han acabado sentados uno frente a otro, y no saben que decirse. Por supuesto no sería una entrevista de trabajo, que ahí siempre habla el de detrás de la mesa, o más bien interroga, ni sería en una sala de espera de una consulta de médicos o abogados, etc., ni tampoco en la cola del autobús, está demasiado visto. No sería en un restaurante, en el cual dos personas solitarias acaban poniéndose en la misma mesa, por que han empezado a entablar una muy manida conversación sobre el tiempo, o sobre las noticias del periódico. No sería en un parque infantil, donde mientras los peques bajan por el tobogán, los adultos se miran y entablan conversa. Simplemente, estamos sentados el uno o la una frente al otro o la otra, que ya he dicho que eso es indiferente. Plantéate, eso sí, que visualmente hemos conectado de manera espontánea y casi mágica. Que nos estudiamos detenidamente, gestos, guiños, movimientos de manos o piernas, cruzadas o simplemente dejadas caer en el asiento.
Vamos a obviar el lugar en cuestión, solo estamos tú y yo. Hablamos de temas poco relevantes durante diez minutos, y luego, como por arte de birli-birloque, entramos en materia. Hemos pasado de presentaciones. No hacen falta. Los dos sabemos que nos vamos a entender a partir de ahora. ¿Qué más da de donde vienes o vengo y adonde íbamos hasta el momento de encontrarnos, aquí, en medio de un mundo que ahora ignoramos por completo. No existe. Solos tú y yo. Realidad del momento.
Aislados del todo lo demás. Preguntándonos calladamente ¿Porqué estoy aquí? ¿Porqué en este momento no me importa nada de lo vivido o por vivir que tengo? ¿Porqué tu mirada de auténtica curiosidad me ha despertado de un letargo horroroso e incomprensible?. Solo en esto pienso. Imágenes fuera. Mente limpia de memoria ancestral. Tú por supuesto, estás en las mismas circunstancias, si no, no vale. Solo que no sé que piensas -en estos momentos estamos callados-
solo nos miramos. Curioseamos en nuestras retinas. Queremos hablar pero..es tan mágico este silencio no premeditado...que cuesta romperlo. y así, querido lector o lectora, que no soy yo de discriminar por sexo, pasaremos seguro a entablar una conversación, que no sabemos a donde nos llevará, pero que a buen seguro nos hará olvidar algún que otro problema. Disfrutemos de ello por breve que pueda parecer. A buen seguro nos volveremos a cruzar de nuevo. A buen seguro recordaremos esta conversación de miradas intimistas. A buen seguro, si tú quieres.
dijous, 30 d’abril del 2020
No soy amiga de dejar las cosas para más adelante, pero el caso es que las dejo. Me pierdo entre incógnitas que jamás hallarán respuesta, y verdades que no necesito saber. Me vuelvo un poco loca y es cuando dejo todo abandonado. No para más adelante, sino que olvido las tareas, las aborrezco y suelo cambiar de táctica y de aficiones. No lo sé. Es un permanente buscar entre la nada de un todo imperfecto y el todo de casi nada. Filosofía pura, me diría mi profesor de métrica, al que de vez en cuando le he oido decir que yo iba para filósofa.
Yo me río cuando me lo dice. No sabía que estar como una cabra fuera filosofar. No sabía que perderse en uno mismo tuviera algo que ver con la filosofía. (Tal es mi ignorancia al respecto)
De ahí que muchas veces una persona me diga eso de "No tienes tu filosofía ni nada". ¿A ver si va a ser verdad ? ¿A ver si aún tengo tiempo de ir a la universidad y marcarme una carrera?. Bueno, otra vez en los mundos de Yuppi, como mi suegra, que la pobre, ya por la edad, se fue a esos mundos gracias al famoso Alceimer, y a sus 96 años es una persona feliz, risueña, que vive en la inopia, y no recuerda ni su nombre. Ella si que tiene filosofía, que aún estando en su mundo, sabe como tratar a cada uno de nosotros, no sé si instintivamente o por sabiduría o una cierta dosis de cordura interior, que aflora en cuanto le estimulas los sentidos.
Por otra parte, y sin que tenga nada que ver con lo dicho anteriormente, he de decir que tengo un cierto sentido de la responsabilidad que me impide dejar aquello que es vital, necesario e imprecindible, con lo que respiro tranquila, ya que sé positivamente que nunca abandonaré algo que tenga que ver con compromisos adquiridos con otras personas. Normalmente, cuando abandono algo, siempre es porque el compromiso es conmigo misma, y a mí, es muy fácil engañarme. Si me engañan los demás,¿ como no voy a engañarme yo, si soy pura filosofía?...Fuera bromas, que lío tan tremendo.
Yo me río cuando me lo dice. No sabía que estar como una cabra fuera filosofar. No sabía que perderse en uno mismo tuviera algo que ver con la filosofía. (Tal es mi ignorancia al respecto)
De ahí que muchas veces una persona me diga eso de "No tienes tu filosofía ni nada". ¿A ver si va a ser verdad ? ¿A ver si aún tengo tiempo de ir a la universidad y marcarme una carrera?. Bueno, otra vez en los mundos de Yuppi, como mi suegra, que la pobre, ya por la edad, se fue a esos mundos gracias al famoso Alceimer, y a sus 96 años es una persona feliz, risueña, que vive en la inopia, y no recuerda ni su nombre. Ella si que tiene filosofía, que aún estando en su mundo, sabe como tratar a cada uno de nosotros, no sé si instintivamente o por sabiduría o una cierta dosis de cordura interior, que aflora en cuanto le estimulas los sentidos.
Por otra parte, y sin que tenga nada que ver con lo dicho anteriormente, he de decir que tengo un cierto sentido de la responsabilidad que me impide dejar aquello que es vital, necesario e imprecindible, con lo que respiro tranquila, ya que sé positivamente que nunca abandonaré algo que tenga que ver con compromisos adquiridos con otras personas. Normalmente, cuando abandono algo, siempre es porque el compromiso es conmigo misma, y a mí, es muy fácil engañarme. Si me engañan los demás,¿ como no voy a engañarme yo, si soy pura filosofía?...Fuera bromas, que lío tan tremendo.
[19:19, 30/4/2020] Araceli: LA DANZA DE LOS ARBOLES
Un olivo me muestra su copa
mojada de lluvia: hay miles de gotas
igual que cristales, colgando en sus hojas
El arce despierta con la suave lluvia
y verdes sus hojas, verdes como nunca
exhiben airosas su imagen mas pura.
Un pino envidioso descuelga sus piñas
que al compás del viento, caen muy deprisa.
Crujidos sonoros, suenan más arriba
Son ramas del cedro, que al viento sucumben
Se dejan caer, se oye como crujen.
El viento las mece y sus ramas rugen.
Tormenta en el bosque. Los árboles danzan
Un rayo atrevido, sobre él se abalanza.
Orquesta de truenos, los árboles bailan
Al compás del viento.
Si yo fuera árbol
También danzaría
Como danzan ellos
Si yo fuera árbol........También danzaría........ como danzan ellos.
Estupendo. Creo que la única manera que yo tendría de danzar es siendo un árbol mecido al viento. porque según dicen algunos expertos, soy lo mas anti-baile que puede uno imaginar.. No doy una. Cuando hay que ir hacia la derecha, yo, hacia la izquierda. Aquello de "un pasito pa lante mi niña,
un pasito pa atrás..."..Eso sí que se me da bien, ¿pues quien no sabe dar pasos hacia adelante o hacia atrás?, eso está clarísimo... Lo que ocurre es que por lo que veo siempre lo hago a destiempo....
¿O son los demás los que no llevan bien el ritmo?.....
Bueno ahora fuera bromas....Tormenta en el bosque..¿Os ha pillado alguna vez una tormenta en el bosque?
Esa oscuridad casi de brujas que se apodera de un bosque, ese misterio que imprimen los crujidos de las ramas, las hojas caídas hacia abajo impregnadas de lluvia.
Los árboles parecen más altos en estos momentos, y a través de sus ramas, el cielo gris casi marengo, se ilumina de vez en cuando con la luz de un amenazador rayo. Luego, el trueno suena a través de las corrientes de aire y resuena, más allá....y más allá aún....La luz cada vez más escasa. A lo lejos, muy a lo lejos, se divisa una pequeña luz, probablemente una masia, o...quizás, pero no, ¿Cómo va a ser eso?...Normalmente en el campo, lo que hay son masias, no casas de asesinos con motosierras....
El miedo en estos momentos es atenazador.. Me encuentro en medio de un bosque tenebroso y solitario, y lo que se me ocurre pensar es en asesinos, no en la manera de evitar que un rayo me fulmine, o que una rama de este pino a punto de romperse me parta la crisma....Ahora, para más inri, desde la lejanía escucho una especie de sirena extraña, como exigente y a la vez misteriosa....
Pienso en estos momentos en duendes, o en "morloks" que están llamando a los nativos para hacerlos desaparecer bajo la tierra. Y la sirena, cada vez más exigente sigue sonando, cada vez más cerca, casi al oído. Y desde las tinieblas del bosque, oigo una voz diciéndome...
"Oye, para de una vez el despertador que son las ocho y media"....
Me levanté y mira por donde hice el poema que encabeza este escrito.
Un olivo me muestra su copa
mojada de lluvia: hay miles de gotas
igual que cristales, colgando en sus hojas
El arce despierta con la suave lluvia
y verdes sus hojas, verdes como nunca
exhiben airosas su imagen mas pura.
Un pino envidioso descuelga sus piñas
que al compás del viento, caen muy deprisa.
Crujidos sonoros, suenan más arriba
Son ramas del cedro, que al viento sucumben
Se dejan caer, se oye como crujen.
El viento las mece y sus ramas rugen.
Tormenta en el bosque. Los árboles danzan
Un rayo atrevido, sobre él se abalanza.
Orquesta de truenos, los árboles bailan
Al compás del viento.
Si yo fuera árbol
También danzaría
Como danzan ellos
Si yo fuera árbol........También danzaría........ como danzan ellos.
Estupendo. Creo que la única manera que yo tendría de danzar es siendo un árbol mecido al viento. porque según dicen algunos expertos, soy lo mas anti-baile que puede uno imaginar.. No doy una. Cuando hay que ir hacia la derecha, yo, hacia la izquierda. Aquello de "un pasito pa lante mi niña,
un pasito pa atrás..."..Eso sí que se me da bien, ¿pues quien no sabe dar pasos hacia adelante o hacia atrás?, eso está clarísimo... Lo que ocurre es que por lo que veo siempre lo hago a destiempo....
¿O son los demás los que no llevan bien el ritmo?.....
Bueno ahora fuera bromas....Tormenta en el bosque..¿Os ha pillado alguna vez una tormenta en el bosque?
Esa oscuridad casi de brujas que se apodera de un bosque, ese misterio que imprimen los crujidos de las ramas, las hojas caídas hacia abajo impregnadas de lluvia.
Los árboles parecen más altos en estos momentos, y a través de sus ramas, el cielo gris casi marengo, se ilumina de vez en cuando con la luz de un amenazador rayo. Luego, el trueno suena a través de las corrientes de aire y resuena, más allá....y más allá aún....La luz cada vez más escasa. A lo lejos, muy a lo lejos, se divisa una pequeña luz, probablemente una masia, o...quizás, pero no, ¿Cómo va a ser eso?...Normalmente en el campo, lo que hay son masias, no casas de asesinos con motosierras....
El miedo en estos momentos es atenazador.. Me encuentro en medio de un bosque tenebroso y solitario, y lo que se me ocurre pensar es en asesinos, no en la manera de evitar que un rayo me fulmine, o que una rama de este pino a punto de romperse me parta la crisma....Ahora, para más inri, desde la lejanía escucho una especie de sirena extraña, como exigente y a la vez misteriosa....
Pienso en estos momentos en duendes, o en "morloks" que están llamando a los nativos para hacerlos desaparecer bajo la tierra. Y la sirena, cada vez más exigente sigue sonando, cada vez más cerca, casi al oído. Y desde las tinieblas del bosque, oigo una voz diciéndome...
"Oye, para de una vez el despertador que son las ocho y media"....
Me levanté y mira por donde hice el poema que encabeza este escrito.
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